Dueño: Vash | Imagen: Emilie Ullerup

Edad: 267 años, aunque aparenta 22.
Nació en 1742 en Glasgow, Escocia y se vió obligada a tener que robar debido a su nacimiento en una familia pobre. Se ganaba la vida a base de robar y apostar en peleas en las que ella mismo participaba para poder sobrevivir. Fué detenida varias veces por la policía, aunque siempre conseguía escapar de su celda.
Al llegar a los 22, un grupo de vampiros llegó al barrio, y se fijaron en la chica. Sus formas gustaban a los vampiros, que decidieron convertirla sin piedad mientras robaba. Al despertar, notó que el sol la quemaba, que las cruces, al tocarlas, también la quemaban, y que tenía una sed insaciable a pesar de que bebía agua sin parar. Esa misma noche, decidió visitar a su familia, para que la ayudaran con lo que estaba pasando. Al llegar allí, discutió con su padre por la vida que estaba llevando, y decidió matarle a sangre fría. Cuando llegó a la cocina, vió que su madre estaba cocinando para ella, y la torturó hasta que no la quedó mas remedio que suplicar por su muerte. Ella nunca había sido así, pero algo la hizo cambiar. No sentía culpa de sus actos, y el dolor por la vida que había llevado había desaparecido por completo.
Empezó a sentir devoción por un vampiro de la época que viajaba por el mundo, por su brutalidad y su forma de torturar a la gente antes de matarla. Estudió sus métodos, y empezó a usarlos para torturar a sus víctimas. A diferencia de éste, nunca convertía a sus víctimas, y prefería matarlas para no dejar rastro. Una vez que aprendió gran parte de su forma de actuar, fué a por los vampiros que la convirtieron en lo que era ahora, sólo que prefirió ir a por ellos sutílmente. Empezó a cortar todos los ingresos de la banda, lo que llevó a ese grupo de vampiros a buscar una forma en la que Keila pudiera sufrir.
Una leyenda antigua hablaba acerca de un jarrón capaz de dar alma a un único vampiro. Al ver que aún no se había usado, lo buscaron hasta que lo encontraron cerca de unas ruinas al sur de Egipto.
Mientras, Keila seguía interfiriendo en el negocio de los vampiros. Una noche, oyó que los jefes del grupo de vampiros iban a estar en una reunión cerca de una fábrica abandonada. Al llegar allí, vió que no había nadie. Decidió entrar a revisar lo que había dentro.
Un grupo de vampiros se abalanzó sobre ella, y consiguieron reducirle. Al despertar, vió que estaban preparando un ritual… no reconoció dicho ritual hasta que trajeron el jarrón. Intentó de todas formas revolverse y convencer a los jefes para que la soltaran, pero después de todo lo que había hecho contra el grupo de vampiros, debía pagar por lo que había hecho, ellos consideraban que la muerte sería un rápido castigo para ella. Con un alma, pesarían todo lo que había hecho sobre ellos, y ella desearía la muerte, pero sería algo que no la concederían.
Una vez hecho el ritual, los vampiros vieron que el alma comenzaba a funcionar. Keila empezó a sentir todo el dolor que había hecho durante su vida como vampira, y se quedó allí tirada durante 50 años. Después de ese tiempo, decidió que para intentar reparar el daño que había causado, empezaría a ayudar a los humanos, los verdaderos damnificados por las guerras entre vampiros y demonios. Empezó en Nueva York, hasta la actualidad, y cuando vió que allí no podía hacer más, decidió ir a Sunnydale a limpiar el pueblo de vampiros. Sabía que era una misión imposible, puesto que al estar tan cerca de la boca del infierno siempre surgirían nuevos males contra los que luchar. Lo único que la preocupaba en ese momento era salir ilesa de las cazavampiros que habitaban el pueblo…
Categorías: Vampiros